Tribuna / José Luis Centella Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1285. 15  de marzo de 2019

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Tribuna / José Luis Centella

La agresividad de la Administración Trump y la escalada bélica mundial

EUROPA PRESS

Es hora de una respuesta internacional y de una gran movilización en defensa de la paz que denuncie esta agresividad de Trump y exija a las grandes potencias mundiales un Tratado Internacional de prohibición y destrucción ecológica de todo el arsenal de armas de destrucción masiva

Vivimos tiempos de vuelta a la Guerra Fría a consecuencia de la agresividad de la Administración norteamericana de Donald Trump. EE UU anunció hace meses su retirada del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, en sus siglas en inglés) Se vuelve así a la situación de los años 70, es decir, al posible uso ilimitado de armas tácticas nucleares, con el consiguiente riesgo para la seguridad internacional.

Pero parece que éste no será el único paso. La Administración Trump anuncia también que esta retirada del INF podría tener continuidad con la salida del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III), firmado por Barack Obama y Dimitri Medvédev en 2010. Este tratado consiguió reducir los arsenales nucleares de EE UU y Rusia en dos tercios. 

No puede olvidarse que estos tratados fueron consecuencia de la presión del movimiento pacifista contra la decisión de la OTAN a finales del pasado siglo de desplegar misiles nucleares de alcance medio en Europa Occidental, los conocidos ‘euromisiles’. Tras su firma, EE UU destruyó 846 misiles y la entonces URSS, otros 1.846. 

Parece que Administración Trump quiere reactivar ahora su industria de guerra y aumentar su arsenal nuclear táctico y estratégico, creando así una nueva era en el rearme nuclear y, por tanto, aumentar el riesgo de un conflicto nuclear de imprevisibles consecuencias. 

Esta estrategia no es una decisión apresurada, sino que se basa en la intención de mantener la hegemonía de EE UU en todo el planeta, lo que lleva a la confrontación, en primer lugar con China, y en segundo término con Rusia, posibles amenazas a esa situación de dominio. Las presiones para resolver la crisis venezolana por la vía militar van en el mismo sentido.

De esta forma, Trump suma esta escalada de la tensión nuclear a la guerra económica, comercial y tecnológica declarada a China. El último incidente ha sido la llamada batalla por la tecnología de quinta generación (5G) de conexión inalámbrica que, por su velocidad en red y su capacidad de conexión a millones de aparatos electrónicos, la convertirán en la protagonista de la próxima revolución industrial tecnológica. Quien controle esa tecnología ganará la carrera de la competitividad industrial, uno de los objetivos geopolíticos de máxima prioridad. 

Tampoco se pueden perder de vista varios hechos concretos. Ahí está la detención en diciembre en Canadá, a petición de las autoridades norteamericanas, de Meng Wanzhou, vicepresidenta e hija del fundador de Huawei, con la excusa de la Fiscalía de EE UU del acceso de esta multinacional al mercado iraní, burlando las sanciones impuestas a Irán. También están las declaraciones de Andrus Ansip, vicepresidente de la Comisión Europea para el Mercado Único Digital, manifestando que la tecnología china 5G pone en peligro la ciberseguridad mundial. Olvidaba que quien siempre puso en riesgo esa seguridad, interceptando comunicaciones analógicas y digitales, fueron los servicios de inteligencia norteamericanos. Entre otros, lo acreditó el Parlamento Europeo en sendas comisiones de investigación sobre la Red Echelon o el espionaje telefónico a empresas, instituciones y a jefes de Estado y de gobierno europeos. 

Desde esta perspectiva, deberíamos aprender del pasado y reaccionar sin esperar a los hechos consumados, como ocurrió cuando el Movimiento por la Paz se movilizó contra la Guerra de Irak, provocada desde el argumento de las pruebas falsificadas sobre las armas de destrucción masiva. Es hora de una respuesta internacional y de una gran movilización en defensa de la paz que denuncie esta agresividad de Trump y exija a las grandes potencias mundiales un Tratado Internacional de prohibición y destrucción ecológica de todo el arsenal de armas de destrucción masiva. Nos va en ello el futuro de la vida en el planeta.

 

 

Firma

Coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y presidente del Partido Comunista de España (PCE), partido del que ha sido secretario general entre 2009 y 2018. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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