Entrevista / Teresa Lozano y Zúa Méndez Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1289. 12  de abril   de 2019

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Entrevista / Juana Vera (Santiago de Compostela)

Teresa Lozano y Zúa Méndez, fundadoras de Towanda Rebels

“La violencia de género es un problema de los hombres”

Fundadoras del canal de comunicación feminista Towanda Rebels, creadoras del vídeo Hola putero y autoras de la obra Hola guerrera (Editorial Aguilar), Teresa Lozano (Madrid, 1985) y Zúa Méndez (Madrid, 1986), licenciadas en Periodismo y Humanidades, respectivamente, piensan que la igualdad real es un espejismo y denuncian la ausencia de la Teoría Crítica Feminista en el currículum académico. “Hemos estudiado una carrera pero el feminismo estaba fuera del currículum”, subrayan y añaden que “el feminismo es una herramienta muy útil para el análisis del mundo. Debería formar parte de todos los currículums”. Sobre los principales retos del feminismo enumeran: “La violencia machista en todas sus formas y, por tanto, la abolición de la prostitución, la pornografía y los vientres de alquiler. Mientras existan estas industrias tan fuertes, el patriarcado no caerá”.

Zua Méndez (izquierda) y Teresa Lozano (derecha)s 'alma mater' de Towanda Rebels.

“La pornografía es fundamental para mantener las estructuras de dominación porque en sí misma es una estructura de dominación”   “El amor romántico es, en la mayoría de los casos, la puerta para la esclavitud, para la manipulación de la mujer a través de la pareja”

¿Qué es Towanda Rebels, cómo y por qué nace?
Es un canal de comunicación feminista, formado por periodistas, activistas, comunicadoras y ante todo por amigas. Nosotras despertamos al feminismo a través de las redes sociales. Hemos crecido en la mentira de la igualdad. Una mentira capital. Pensábamos, como mucha gente, que la igualdad formal es igual a la igualdad real y descubrimos que no es así. La igualdad real es un espejismo, una mentira. Hemos tenido la suerte de haber estudiado una carrera universitaria pero el feminismo estaba fuera del currículum, cuando es una herramienta muy útil para el análisis del mundo. Debido a esta carencia, durante nuestra formación y socialización, estábamos ciegas ante la mentira de la igualdad y ante la violencia sexual que se ejercía contra nosotras. No sabíamos cómo empezar a luchar. Comenzamos a hacerlo con las herramientas que teníamos, el teléfono móvil, las redes sociales, Internet y la comunicación. Hacemos campañas en las redes sociales y nuestro canal es una fuente de información constante acerca de la desigualdad. Un campo amplio de nuestro trabajo se basa en la lucha contra el uso del cuerpo de las mujeres. En especial en la lucha contra la pornografía, la prostitución y los vientres de alquiler. También hacemos campañas feministas en las redes sociales, participamos en jornadas y vamos a las escuelas a dar charlas. Dos mujeres hablando es un acto político en sí. Este acto rompe el mito de que la mujeres no pueden trabajar juntas, de que somos malas entre nosotras, de que es malo tener una jefa, etcétera.

¿Cuáles son los retos fundamentales a los que se enfrentan?
Los esteriotipos, las frases que se hallan en el lenguaje cotidiano. Las que se les dice a los niños y a las niñas. Frases que dicen las abuelas, los abuelos, las madres, los padres, los conocidos. Es decir, el lenguaje sexista que utilizamos, mujeres y hombres, diariamente, sin ser conscientes. Los retos no tienen hoy que ver con un patriarcado duro, sino con muchos lugares comunes, con la literatura, las canciones, las películas, con lo que oímos sobre nuestros cuerpos, tanto nosotras como ellos y, sobre todo, con el silencio acerca de toda esta violencia sutil, que tenemos interiorizada

¿Se culpabiliza a la mujer de la violencia de género?
Constantemente. Si la violan es que quizá iba provocando..., si ellos violan es que son así por naturaleza. Nosotras cuestionamos esto. Si los hombres son violadores por naturaleza, ¿qué demonios estamos haciendo? Los hombres no son violadores por naturaleza, por eso a través de la educación cuestionamos el modelo de relación entre hombres y mujeres. Lo que decimos, a través de Towanda Rebels, de nuestro vídeo Hola Putero, de nuestro libro Hola guerrera y de nuestras charlas, es que el patriarcado oprime a las mujeres y obliga a ser de una determinada forma a los hombres, a tener que demostrar esa masculinidad hegemónica en el espacio que les queda para ello: la sexualidad. Por otro lado, la liberación sexual de las mujeres durante los años 70 fue una una mentira, entonces solo conseguimos salir desnudas en Playboy o en  Interviú. Se sigue sin hablar y sin estudiar el clítoris en los libros de texto. Continuamos viendo fotografías de moda con modelos en posturas extrañas, como muertas, escuálidas, con mujeres completamente manipuladas. E imágenes de hombres, en revistas de moda sobre todo, que nos evocan a héroes o a agentes de del FBI. En las noticias escuchamos: “Cada cinco horas una mujer es violada en España”. Esto hay que cambiarlo porque se invisibiliza al victimario. Habría que escribir y que decir: “Cada cinco horas hay un hombre, o varios, violando a una mujer en España”. El problema de la violencia de género no es de las mujeres, algo que se pretende dar a entender con este tipo de titulares. El problema de la violencia de género es un problema de los hombres que nos afecta a las mujeres. Ellos causan esta violencia en un modelo social, en el que la cosificación de la mujer y la cultura de la violacion son el pan de cada día. Una vez que cosificas, deshumanizas; una vez que deshumanizas, manipulas.

¿Qué hecho les ha conmovido más al ir a dar charlas a las escuelas?
Las risas de los niños y de las niñas cuando se habla de la burundanga y de cómo se usa para raptar y violar. Los chavales jóvenes se ríen. Por otro lado, nos encontramos con un total desconocimiento acerca de lo que significa el consentimiento,  el abuso sexual, el deseo, etcétera. Vemos de forma clara que la cosificación de la mujer, de la pareja, es el resultado de un proceso a lo largo de la socialización. Es algo construído. Nos llama la atención como viven la pubertad las niñas, a las que sus compañeros de clase les ponen nota del culo cuando salen al encerado. Las comparan las unas con las otras. Normalmente, los niños preguntan durante nuestras charlas. Las niñas, sin embargo, se acercan a nosotras al final de las mismas. Se aproximan con sentimiento de culpa, con miedo y con silencio. Casi todas dicen que lo que les pasa “no es para tanto”.  Las niñas tienen este pensamiento antes de haber vivido una experiencia sexual. A todo esto se suma el hecho de que el debate social sobre la violencia género, sobre la cosificacion de las mujeres, pone el foco sobre nosotras: mujeres maltratadas, mujeres violadas, mujeres prostituidas, víctimas de la trata..., y oculta a quienes ejecutan la violencia.

“A través de la educación ponemos en duda el modelo de relación entre hombres y mujeres”

 

¿Qué les ha enseñado a ustedes el feminismo?
Que hay una opresión colectiva, una violencia contra nosotras. Todas tenemos miedo de ser violadas y donde hay miedo no hay libertad. Por eso decimos que las mujeres aún no somos libres. No vamos a ciertos sitios, no salimos a ciertas horas por miedo a “lo que nos pueda pasar”. Y si nos pasa algo tendemos a pensar que tuvimos mala suerte o que estábamos donde no debíamos estar. Obviamos el componente estructural. Porque si en España se denuncia una violación cada cinco horas no podemos hablar de “mala suerte” y menos aún culpabilizarnos a nosotras mismas de lo que nos hacen sólo por el hecho de ser mujeres. Además, si te violan y decides que eso no te va a estropear toda tu vida e intentas pasar página saliendo, viajando, riendo, etcétera, sientes cómo la sociedad te juzga por no ser la víctima perfecta. Se nos enseña, por otro lado, a través del amor romántico, que no estamos completas si no tenemos un hombre al lado. El amor romántico, entendido como un amor tóxico, es en la mayoría de los casos el medio para esclavizar y manipular a la mujer a través de la pareja y a través de la idea de sacrificio, de la idea de que las bestias pueden cambiar y de que el amor todo lo perdona.

La esclavitud y la manipulación se hallan también en la prostitución y en la pornografía,  a las que ustedes dedican especial interés en su libro Hola guerrera y en su canal Towanda Rebels.
En nuestra sociedad tenemos el discurso de que existen dos tipos de prostitución: una es la ‘buena’, la que responde a ese “la ejercen porque quieren”. Otra es la ‘mala’, que responde a ese “la pobre la ejerce a la fuerza en un zulo, etcétera”. Estamos en contra de estas dos percepciones porque creemos que toda la prostitución responde a una situación de desigualdad y de vulnerabilidad y, sobre todo, porque la prostitución es incompatible con la igualdad. Mientras las mujeres estemos en venta, nunca seremos vistas como iguales. La prostitución no es sexo porque el sexo se basa en el deseo mutuo. Hemos pasado del patriarcado de coerción al del consentimiento y esto se ve también en la pornografía. Nos la venden como un territorio de libertad y dicen que las feministas somos mojigatas y puritanas porque reivindicamos el deseo de la mujer en igualdad de condiciones. El territorio del “sexo” es el espacio que le queda a la masculinidad hegemónica para seguir ejerciendo su dominio. La pornografía gira en torno al falo, a la penetración, a la cosificación de la mujer, a la humillación y a la violencia. Hoy se sigue hablando de relaciones sexuales completas cuando hay penetración. ¿Acaso no es completo el sexo sin penetración? Lo que tratamos de explicar con esta pregunta es que las mujeres debemos cuestionar lo que nos venden como sexo y no lo es, es dominación.

¿Podrían ahondar en el tema del consentimiento?
Cuando se acaba de ver una película porno se lee: “Las personas que han participado en esta película han dado su consentimiento.” Se habla de consentimiento, no de deseo. Una relacion sexual se basa en el deseo de las partes. Por otro lado, hoy ya no hay espacio para la violencia a las bravas contra las mujeres. Un hombre, si se levanta durante una conferencia y dice: “Soy machista”, no estará bien visto, no se le prestará atención. A este tipo de hombres sólo les quedan los ámbitos de la prostitución,  la pornografía y la violencia para poder vivir como les gusta: cosificando, deshumanizando y violentando a las mujeres. Lo que sucede en la actualidad es que la pornografía y la prostitución se han maquillado con el tema del consentimiento. Por ejemplo, vemos una película pornográfica en la que una joven negra es llevada en una maleta a la Puerta del Sol por un tipo de dos metros que hace con ella lo que le da la gana, la pega, la escupe, la maltrata, mientras un grupo de gente hace fotos de todo con sus móviles... Luego el tipo lleva a chica a la Plaza de España, la ahoga en la fuente... Y al final de la película ella dice que le encanta todo, que ha dado su consentimiento. A nosotras nos importa poco que les guste o no. De hecho, seguramente, su gusto está basado en una alteración de la conducta sexual provocada por los abusos. Esto lo sabemos gracias a la Psicología, pero no nos centraremos en los gustos que ella manifieste tener porque, como decimos, no es eso lo que nos interesa. El quid de la cuestión es que la violencia es violencia y no se puede justificar nunca, haya consentimiento o no. Tampoco se puede comercializar y vender a los jóvenes como si fuera sexo.

Sin embargo, los jóvenes acceden a la pornografía a través de sus teléfonos móviles sin problema.
Pedofilia, abusos en la infancia, violaciones, éste es el contenido al que están accediendo diariamente los jóvenes. Ven todo eso para masturbarse. No saben nada sobre sexo y comienzan a consumir pornografía sin ningún control, sin ninguna explicación, sin ninguna educación afectivo-sexual previa. Luego mantienen una relación con una chica, una relación en principio igualitaria, y en esta relación imitan lo que han visto y justifican cualquier violencia. Lo que la gente no parece querer entender es que si los jóvenes aprenden a construir su deseo en la violencia (en la pornografía) cuando encuentren a una chica que les gusta será muy difícil que se exciten si no hay dominación, humillaciones y abusos. De hecho ya hay muchos chavales que no pueden tener relaciones sexuales con sus parejas porque han interiorizado la violencia, a través de la pornografía y de la prostitución. La sociedad desconoce que la pornografía es una fábrica de puteros y la prostitución una fábrica de mujeres prostituídas. Lo único que le preguntan a una persona cuando abre una página porno es si es mayor de 18 años, sólo hay que responder sí o no. También le preguntan si es hombre o mujer y en base a esto se realizan estadísticas inverosímiles en las que aparece que somos las mujeres las que buscamos los contenidos más violentos. En nuestro canal Towanda Rebels tenemos mucha información al respecto, también en nuestro libro Hola guerrera, en el que contamos con el testimonio de supervivientes del sistema prostitucional y de la pornografía.

¿Cuál es el papel de la industria de la prostitución y de la pornografía en el mantenimiento del patriarcado?
Estamos educando en valores, pero parece que no interesa tocar el tema de la pornografía, tampoco en los medios de comunicacion, muchos de los cuales tienen acciones en la industria pornográfica. La pornografía es fundamental para mantener las estructuras de dominación porque en sí misma es una estructura de dominación. Lo que pasa es que últimamente el feminismo les está dando problemas y se han inventado eso que llaman “porno feminista”, un oxímoron en sí mismo. Los emisores de esta campaña de “porno feminista” son los proxenetas, pero la gente no se da cuenta del engaño. La pornografía es prostitución filmada, de hecho la propia palabra en origen significa fotografía de prostitutas. ¿Por qué pasa todo esto? Porque mueve dinero. El patriarcado no caerá mientras existan estas industrias tan fuertes, mientras nos valga el consentimiento, mientras haya hombres mutilados emocionalmente, mientras la masculinidad la confirmen los otros, la manada... Creemos que hay generaciones que ya están perdidas pero a los niños se les puede recuperar y ahí es donde tenemos responsabilidad todos. Si permitimos que sigan viendo esa violencia somos todos responsables. Ellos, clientes potenciales de la prostitución, son negocio, no son personas para los proxenetas. Debemos luchar todos contra esto.